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Hipertensión y café

Hipertensión y café: ¿dos cosas irreconciliables?
La hipertensión es un trastorno muy común, que afecta a casi el 50% de la población adulta en diversas partes del mundo y constituye un grave problema de salud pública. A fin de reducir sus posibles complicaciones es necesario concentrar muchos esfuerzos tanto en el reconocimiento temprano como en la eliminación de posibles factores agravantes, como alimentos y bebidas particulares. Entre los factores que pueden afectar negativamente a la presión arterial, algunos autores informan de que el café, una de las bebidas más consumidas, contiene cafeína, una sustancia con importantes efectos farmacológicos en el sistema cardiovascular. Por esta razón su efecto sobre la presión sanguínea ha sido investigado con resultados a veces controvertidos. Un examen de 11 estudios clínicos realizado en 1999 mostró que el café causaba un ligero aumento de la presión arterial, mientras que un estudio de 2002 excluía que el café tenía efectos negativos en la presión arterial e incluso un estudio de 2005 mostró un efecto de disminución de la presión arterial.

Partiendo de la necesidad de aclarar este controvertido conocimiento, los autores de un estudio muy reciente publicado en línea y que pronto se publicará en la revista Phytotherapy research (1) han investigado el efecto de cuatro tipos diferentes de café en la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la rata. Los cuatro tipos diferentes de café se administraron con elección aleatoria a 400 voluntarios, la mitad hombres y la mitad mujeres, a quienes se les pidió que se abstuvieran del café o de los medicamentos antihipertensivos durante los 15 días anteriores a la prueba, y que en cambio pudieran seguir su estilo de vida y actividad física habituales. La mitad de los participantes tenían hipertensión moderada, PA máx. 140-159 mmHg y/o PA mín. 90-99 mmHg, la mitad eran normotensos. A cada participante se le dio 250 ml de café, recién preparado de diferentes mezclas (Arábica, turco, americano, café instantáneo). El contenido de cafeína era mayor en el café arábigo (314 mg por taza). Una hora después de tomar los 250 ml de café, la presión arterial sistólica y diastólica se redujo significativamente con un efecto más evidente en los sujetos moderadamente hipertensos. La reducción más significativa se observó con la mezcla de Arábica. Los resultados de este estudio son muy interesantes y están en fuerte contradicción con los comunicados en un estudio de 2004 (2) en el que, además, se administró a los participantes cafeína pura aislada en dosis de hasta 600 mg por cápsula y no de café. Es bastante creíble que los diferentes efectos sobre la presión sanguínea obtenidos en los dos estudios estén relacionados con este método diferente de administración. Los efectos de la cafeína aislada son ciertamente diferentes de los de una dosis equivalente de cafeína tomada con una buena taza de café.

Los resultados de este estudio no ponen ciertamente fin a la controversia y deben interpretarse con cautela dada la variabilidad de la reacción individual a las diversas metilxantinas. A partir de este estudio y de otros que lo preceden, se puede aconsejar razonablemente a un sujeto hipertenso, en buen control terapéutico, que haga un uso moderado del café vigilando sus efectos con un control regular de la presión. Hasta que no se sepa que este efecto beneficioso se confirma definitivamente, es preferible aconsejar que se limite o evite la ingesta de café a los sujetos con hipertensión elevada, que es difícil de controlar farmacológicamente.

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