NECESARIO PARA EL HECHIZO:
Una fotografía de la persona «encantada».
Tres velas de plata.
Tres velas blancas.
Tres velas negras.
Un espejo negro.
EL ENCANTAMIENTO:
Arregla las velas en un círculo alternando por colores así: una vela plateada, una blanca, una negra, una plateada, una blanca, una negra y así sucesivamente…
Enciende las velas en el sentido de las agujas del reloj empezando por la plateada que está orientada al este. En cada vela que enciendas, recita un Ave María en latín: «Ave, Maria, grátia plena, Dóminus tecum». Benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostrae.»
Ponga la fotografía dentro del círculo de velas.
Ponga el espejo negro encima de la fotografía, la parte reflectante debe estar arriba, luego el espejo debe estar boca abajo.
Recita esta fórmula mágica nueve veces: «El mal te ha golpeado pero ahora será castigado. El mal te ha golpeado, pero ahora será castigado. El mal te ha golpeado, pero ahora será castigado. Os obligo, espíritus malignos, a volver al lugar de donde venís. Te obligo en el nombre del Alfa, del Omega y de los Ángeles de la Luz. En el nombre de Adonai Eloim Jehovam, os obligo, espíritus malignos, a volver al lugar de donde habéis venido. Entra en el espejo y vuelve por donde has venido. Entra en el espejo y vuelve por donde has venido. Métete en el espejo y vuelve por donde viniste. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Que así sea!»
Vuelve el espejo y quema la fotografía de la persona «afligida».
Recoge las cenizas y deja que las nueve velas se consuman.
A la mañana siguiente, al amanecer, esparcir las cenizas (¡en secreto!) dentro de una iglesia y recitar nueve vole l’Ave Maria en latín.