NECESARIO PARA EL HECHIZO:
Un vaso de agua.
Tres velas blancas.
Sal gruesa.
EL ENCANTAMIENTO:
Usando sal gruesa, trace un triángulo y coloque el vaso de agua dentro de él.
Coloca las tres velas blancas en los tres vértices del triángulo y enciéndelas.
Recita estas palabras mágicas siete veces: «Señor, Dios mío, Padre del Universo purifica esta agua. Que sea purificado en tu nombre y en el nombre del Padre, del Hijo Divino y del Espíritu Santo que todas las cosas permanezcan. Señor, mi Dios, Padre del Universo, conocido y desconocido, purifica este líquido, hazlo sangre, hazlo santo. Cuán sacrosanta es la sangre de tu Divino Hijo, cuán sacrosanta es tu palabra. Palabra de amor y justicia. Por siempre y para siempre. ¡Que así sea!»
Bebe el vaso de agua y deja que las velas se desgasten.